realidad extraordinaria

17 abr. 2013

Vuelta a la facultad

He vuelto a la facultad. Durante unos minutos y por otro motivo pero no he podido resistir la tentación. Lo primero ha sido sentarnos (me acompañaba Sandra, amiga y compañera de facultad, también conocida como "la rubia") en el césped que está delante de "la puerta de fumar", que como su nombre indica, era el lugar escogido para fumar un cigarro en los descansos entre clase y clase. Lo curioso es que tanto fumadores como los que no lo eran (o son) la llamaban de la misma forma. Un apelativo cariñoso de lo que consideras tuyo aunque lo compartas con cientos de personas.

El buen tiempo animaba a hacer la parada técnica en ese césped que no es ni cómodo ni mullido pero que con los primeros rayos de abril, era la mejor de las alfombras para ver pasar el tiempo entre risas y apuntes. He recordado en qué zona exacta recibí una nota que me hizo sentir la tía más feliz del mundo (las palabras exactas han sido: la puta ama), rodeada de compañeros que entrábamos en el despacho de Carmen Herrero como si fuéramos al mismísimo matadero (eso también pasó con Deontología, Chillón y su obsesión por hablar de la ablación del clítoris y Torrelobatón no animaban a la tranquilidad).

Clase de 5º de Periodismo. Foto: Instagram 

Tras un rato de historias de abuelas cebolleta con alumnos actuales de Filosofía y Letras, hemos entrado  en el hall dispuestas a recorrer los lugares más emblemáticos de nuestro paso por la facultad: nuestras clases, los tablones, la reprografía (he asomado la cabeza para encontrar a aquellas dos chicas, al principio bordes pero luego encantadoras, que estaban en "nuestra época" pero en su lugar había un señor con pelo blanco), la cafetería (que ahora incorpora comida vegana y ha cambiado el mobiliario, a mejor), hasta los lavabos!

Hemos cerrado el recorrido con una pequeña charla espontánea con un profesor que juraba acordarse de nuestra cara pero no así de los nombres. Dudo que recordará ni una cosa ni la otra pero ha hecho el esfuerzo de no hacernos sentir un número de matrícula.

Mientras me alejaba, recordaba las palabras de Sandra por los pasillos: "Siento como si nunca me hubiera ido". A mí me pasaba lo contrario. Aquella era la facultad en la que había estudiado durante 5 (cortos) años pero ya no era mía. No me pertenecía ni yo a ella. Desubicada y fuera de lugar. Pero tengo lo vivido que sé que jamás reviviré ni querría hacerlo. No me gustaría estropearlo, forzando algo similar porque jamás iba a ser igual. Fue allí y entonces. Por supuesto que no todo fue miel sobre hojuelas pero el balance no puede ser más positivo. Una maleta llena de buena gente, sensaciones y momentos que pasaron rápido y vivimos intensamente.

Nos vemos en la puerta de fumar...

8 comentarios:

  1. Ayer en cuanto vi la foto que subiste a Instagram de nuestra clase de 5º (la misma que aparece aquí) me arrancaste una sonrisa de inmediato. ¡Qué recuerdos!Cierto es que aunque uno vuelva nada es ni será como fue. Yo que estoy de vuelta nada es en absoluto como fue, ni siquiera mis intenciones. Tuve que hacer un examen en la que es para mi la clase más especial, la 301 de 1º curso, no sé por qué siempre le guardaré un recuerdo y valor muy especial a ese aula. También siento como tú que para nada quieres volver atrás porque durante el viaje que recorrimos esos 5 años hemos llegado a ser personas muy distintas a las que éramos aquel primer día. Ni siquiera para los que seguimos acudiendo allí es lo mismo porque ya no somos los mismos, y eso lo considero un orgullo como crecimiento personal. Aún así, ¡qué bonita es la nostalgia!, y los recuerdos siempre quedarán grabados en nosotros.

    Muchas gracias por compartir esta bonita vivencia. Me has esbozado una sonrisa de inmediato, y a día de hoy, lograr eso está al alcance de muy pocos :=)

    PD: las chiquitas de repografía, la que era más gruñona sí que sigue; la más jovencita no. Y ahora está el hombrecín mayor xD ;)

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    1. ¡Muchas gracias por tu palabras! La verdad es que tenemos suerte de haber vivido esa etapa tal y como lo hicimos, poder desempolvar los recuerdos y que nos saquen una sonrisa ;-)

      ¡Un beso!

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  2. Si te sientes desubicada tú, imagínate alguien como yo, que tuvo el triste honor de ser la última promoción que salió de una facultad que cerró sus puertas aquel mes de junio para trasladarse a otro edificio. Desde el primer año estuve yendo por las nuevas instalaciones a menudo, ya que conservaba muchos vínculos, pero para nada era lo mismo. Necesitamos los espacios físicos en los que nos hemos desenvuelto a diario durante tanto tiempo, los mismos paisajes que veíamos desde las ventanas de las aulas, los mismos recorridos de casa a la facultad y de la facultad a casa. Si no, es como que nos hubieran robado un pedazo muy importante de nuestro pasado. Tienes mucha suerte de poder sentarte en ese pedacito de césped, que sigue siendo el mismo años después. Vete a visitarlo de vez en cuando, es un buen ejercicio de nostalgia sana (que la hay, igual que el colesterol bueno...).

    PD: A mí las de reprografía me caían de puta madre... :)

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    1. ¡Me encanta el concepto de "nostalgia sana"! Seguro que te alguien piensa que esa necesidad es producto de vivir anclados en el pasado pero creo que, como bien dices, es saludable rememorar el pasado para coger fuerzas de cara al presente e incluso al futuro. Lo haré :-)

      ¡Gracias por comentar! Un saludo!

      PD: A mí también, me veían muy a menudo xD

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  3. Ha dejado de ser mi Facultad hace apenas unos días... Bueno, ha dejado de serlo a diario, porque tendré que seguir yendo por allí... ¿a diario?

    No me puedo olvidar de la entrañable 302 -que esa sí fue la clase de 1º, la 301 y su horrible pared curvada la he sufrido este año en el máster-, de la desangelada, arrinconada y (siempre tuve esa sensación) fría y húmeda 13 -aunque el frontón al lado tenía su aquel-, para pasar en los últimos años a las mastodónticas aulas de examen, con todos agazapados a partir de la 6ª o 7ª fila -con mención especial para la bautizada como 'aula MAC' en 3º-.

    Tampoco de otros rincones, como la reprografía -aunque sigue Ana, que como bien dices en contra de la primera impresión es un auténtico encanto-, que ya no es lo mismo, sin mirar el tablón para pedir la referencia de los apuntes. O la cafetería -yo era más (bastante, por no decir absolutamente) del Entre Horas, donde se podía fumar y ponerle Baileys al café-, o de la biblioteca y su depósito al que incluso se podía acceder accidentalmente con el ascensor... Y qué decir, aunque no sea de la Facultad propiamente dicho, del "Municipal de la Gasolinera" y los partidos a pleno sol del MAC's Team...

    ¿Nostalgia? Sí, algo hay ¿Satisfacción por abandonarla? También, porque eso significa éxito en el proyecto que nos propusimos. He recordado muchas de aquellas vivencias al inicio de este curso, y ahora que acaban las clases. Estoy seguro de que no las olvidaré, faltaría más. Pero, sinceramente, me falta algo, y no es otra cosa que la gente de la puerta de fumar.

    Joder, ya me entró la nostalgia.

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    1. Nostalgia contagiosa ;-) y pensar en lo mal que me caías al principio y el cariño que te tengo ahora...

      ¡Un beso!

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  4. Qué recuerdos... Grande FyL! Recuerdas el jabón de coco?

    Saludos nostálgicos.

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  5. Podría decir que sí pero no, no lo recuerdo. Tengo una memoria limitada :-( ¡Gracias por comentar!

    ¡Besos!

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