realidad extraordinaria

29 nov. 2012

Atácame de madrugada

Pactaron contarse un secreto cada mes. Fue su idea pero en el momento de empezar a hablar, se arrepintió de haber establecido esa norma absurda. Sobre todo porque no sabía mentir ni disimular y se conocía lo suficiente como para saber que iba a descubrir lo más íntimo en cuanto abriera la boca. 

- Atácame de madrugada. Es mi momento de debilidad. Abro los cerrojos y apago las alarmas. Soy hipersensible. Pienso poco lo que digo y siento cada palabra. Padezco de miedo valiente, genero sonrisas tristes y derramo lágrimas alegres. Las ideas más opuestas fluyen sin barreras, se mezclan, se evaporan, se disipan y vuelven transformadas en algo nuevo. Sin parar hasta que caigo rendida. La mejor y peor versión de mi misma están a plena luz en la oscuridad de las primeras horas del día... 

Es el momento perfecto. 


http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Van_Gogh_-_Starry_Night_-_Google_Art_Project.jpg
Noche Estrellada (Van Gogh)
Éste es mi secreto. Ahora te toca a ti...

5 nov. 2012

Apatía

Apatía: Impasibilidad del ánimo. Dejadez, indolencia, falta de vigor o energía. Y así pasan los días, las semanas y los meses. Da igual que sea miércoles que viernes, que lunes o domingo. Todos los días se parecen y no hay nada peor que la absoluta uniformidad. No es que no ocurra absolutamente nada, es que no lo ves.


Si tienes una época de felicidad, todo va bien. Afrontas cualquier tropiezo con una sonrisa de oreja a oreja, aferrándote a aquello que ha generado ese estado de idiotez suprema, (todos cuando somos felices nos comportamos de una manera un tanto absurda). Pero da igual porque la vida es maravillosa y nada ni nadie pueden hacerte cambiar de opinión.

Cuando llega la tristeza, todo lo que era de colores se vuelve gris. De forma inconsciente, encontramos contraindicaciones para cualquier situación y, con un poder tan idiota como el de la felicidad pero mucho menos placentero, somos capaces de transformar el mejor de los momentos en la peor catástrofe. 

Etapas por las que todo el mundo pasa con una duración determinada por las condiciones sociales y personales de cada uno. Pero lo peor, lo peor sin duda alguna es la apatía. El “ni sí ni no”. El “me da igual”. Tanto de la felicidad como de la tristeza aprendes algo porque vives. Cuando te sientes apático te dejas llevar, un pelele hacia no te importan dónde y no te interesa porqué.

Es un verdadero trabajo salir de ese estado de ingravidez para que los acontecimientos te empapen y vuelvas a ser protagonista de tu propia vida. La teoría está clara. La práctica es más compleja pero que algo sea difícil nunca debe ser el freno. Esto tiene que cambiar, de hecho, el primer paso ya está dado: vuelta al blog. Empieza el cambio. 

"Los hechos no dejan de existir porque se les ignore" 
(Aldous Huxley)