realidad extraordinaria

2 sept. 2012

Realidad extraordinaria por antonomasia

He conocido un lugar que jamás hubiera querido pisar. Alejado de la multitud, se esconde un mundo paralelo de realidades que más que extraordinarias son más comunes de lo que nuestras cómodas vidas alcanzan a imaginar. Desde la distancia noté su atmósfera, independiente, pesada,...costaba respirar y cuando puse un pie allí, sentí que las palabras se atravesaban en mi garganta. Más tarde entendí que no eran necesarias. Las palabras se tornan superfluas en sitios como aquel. 

Una vez que decidí reaccionar, ignorar los escalofríos que me recorrían y el temblor de piernas ya formaba parte de mi modo de caminar, descubrí que en las peores realidades se esconden los mejores momentos.

Es muy curioso notar como el aire que consideraba contaminado estaba cargado de bondad y la única culpable de sentirlo irrespirable era yo. Lo había viciado de miedo. 

Se escuchaban risas donde esperaba escuchar llanto, fuerza en lugar de debilidad, cariño en vez de desconsuelo,... Me sentí pequeña ante la grandeza que observaba. Absurda por tener miedo desde fuera cuando no lo tienen los que están dentro.  

Una vez fuera estaba agotada emocionalmente. Necesité un tiempo para recuperar la calma y volver al mundo que creía extraordinario y no lo es. Extraordinario es lo que me acababan de enseñar, una lección de realidad y de vida como no esperaba encontrar: valentía, afán de superación, coraje,...

He puesto rostro a las ganas de vivir y me han devuelto una sonrisa... 

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