realidad extraordinaria

21 mar. 2012

Realidad Extraordinaria 1. En el Banco

Esta mañana ha tocado hacer recados. Entre ellos, tenía que pasarme por el banco, una de los recados que menos me gustan ya que, cada vez más, siento un desprecio explicable por estos sitios. De pequeña comencé mi propia "guerra": en los interminables ratos junto a mis padres en el banco, me dedicaba a soltar todos los bolígrafos cautivos que encontraba a mi paso. No los robaba, solo los liberaba. Una pequeña forma de protesta. Con los años he pensado que a lo mejor hubiera sido mejor llevármelos, por si probar si funciona lo de Quien roba a un "ladrón", tiene 100 años de perdón pero ya por aquel entonces mi conciencia daba por saco y nunca me ha dejado poner a prueba este refrán. 


Volviendo al lío, no he tenido que aguantar una cola muy larga, apenas 3 personas pero la señora que ha llegado justo después ha hecho que son 5 minutos escasos se convirtieran en todo un festival de plegarias para que todos hiciéramos nuestras gestiones más rápido.

Al llegar mi turno me he colocado delante de la ventanilla de un hombre del que diría que tendría los 50, clavados. Barba, ojos expresivos y cara alargada y expresión afable. Me ha saludado con un ‘buenos días’ especialmente jovial que me ha relajado bastante. Le he pedido que, aparte ingresar una irrisoria cantidad de dinero en mi cartilla me cambiara por favor 30 libras que me habían sobrado del viaje de Londres. 
El hombre se ha puesto a su tarea y, como tenía en sus manos las cuatro perrillas que he conseguido ahorrar, se ha inspirado lo suficiente para comentar el panorama político, laboral y económico de este nuestro país. 
El caballero-empleado-de-banca, muy sindicalista él y poco amigo del actual Gobierno, se ha puesto a despotricar y a quejarse de que jóvenes estupendos, como la que tenía al otro lado del cristal, estuvieran en situación de paro. Yo, mientras tanto, le escuchaba atentamente, respondía a sus preguntas, asentía con la cabeza y soltaba algún "ya". Poco más se podía decir. 

No entiendo de gestiones bancarias pero sospecho que ha tardado más de lo habitual porque no le daba tiempo a terminar su discurso. Cuando me disponía a guardar la cartera en el bolso me ha dicho: -¡¡Me caguen' la leche!! ¿Puedo salir a darte un abrazo?- No he contestado pero este buen hombre se ha debido de tomar mi cara de shock como una respuesta afirmativa. Antes de que volviera en mí me ha dado un abrazo paternal  mientras me deseaba suerte y me animaba en mi búsqueda de empleo.

Realidad extraordinaria 1. Una buena forma de empezar la primavera, ¿no?

PD: No diré el nombre del banco. Solo que su color corporativo es el rojo y su dueño un bajito que comparte nombre con un tipo de zapato y que (me acabo de enterar) se licenció en Derecho por la Universidad de Valladolid. Ahí es nada, la UVa desde siempre creando “grandes” personas…

La canción va por si ALGUIEN no la ha escuchado hoy o ha oído mencionar su título ¡Qué poca imaginación tenemos todos! Por lo menos, la canción es buenísima ;) 


1 comentario:

  1. Todo un momentazo bancario... que viene a mostrarnos una vez mas que es cierto eso de que hay gente "pa' tó" y en ocasiones para bien (esto me ha recordado al gran Jose Luis Sampedro que siempre se movió por el mundillo economico y no solo ha sobrevivido, sino que salió regurgitado del mismo con una clarividencia envidiable.

    PD: revisa el extracto bancario, que no te hayan cobrado el abrazo.

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