realidad extraordinaria

23 mar. 2012

Valor relativo

No se puede controlar lo que te toca vivir pero sí aprender a clasificar los acontecimientos por nivel de importancia.

Dosificar el tiempo.
Administrar las ideas.
Calibrar los sentimientos.
Relativizar.

21 mar. 2012

Realidad Extraordinaria 1. En el Banco

Esta mañana ha tocado hacer recados. Entre ellos, tenía que pasarme por el banco, una de los recados que menos me gustan ya que, cada vez más, siento un desprecio explicable por estos sitios. De pequeña comencé mi propia "guerra": en los interminables ratos junto a mis padres en el banco, me dedicaba a soltar todos los bolígrafos cautivos que encontraba a mi paso. No los robaba, solo los liberaba. Una pequeña forma de protesta. Con los años he pensado que a lo mejor hubiera sido mejor llevármelos, por si probar si funciona lo de Quien roba a un "ladrón", tiene 100 años de perdón pero ya por aquel entonces mi conciencia daba por saco y nunca me ha dejado poner a prueba este refrán. 


Volviendo al lío, no he tenido que aguantar una cola muy larga, apenas 3 personas pero la señora que ha llegado justo después ha hecho que son 5 minutos escasos se convirtieran en todo un festival de plegarias para que todos hiciéramos nuestras gestiones más rápido.

Al llegar mi turno me he colocado delante de la ventanilla de un hombre del que diría que tendría los 50, clavados. Barba, ojos expresivos y cara alargada y expresión afable. Me ha saludado con un ‘buenos días’ especialmente jovial que me ha relajado bastante. Le he pedido que, aparte ingresar una irrisoria cantidad de dinero en mi cartilla me cambiara por favor 30 libras que me habían sobrado del viaje de Londres. 
El hombre se ha puesto a su tarea y, como tenía en sus manos las cuatro perrillas que he conseguido ahorrar, se ha inspirado lo suficiente para comentar el panorama político, laboral y económico de este nuestro país. 
El caballero-empleado-de-banca, muy sindicalista él y poco amigo del actual Gobierno, se ha puesto a despotricar y a quejarse de que jóvenes estupendos, como la que tenía al otro lado del cristal, estuvieran en situación de paro. Yo, mientras tanto, le escuchaba atentamente, respondía a sus preguntas, asentía con la cabeza y soltaba algún "ya". Poco más se podía decir. 

No entiendo de gestiones bancarias pero sospecho que ha tardado más de lo habitual porque no le daba tiempo a terminar su discurso. Cuando me disponía a guardar la cartera en el bolso me ha dicho: -¡¡Me caguen' la leche!! ¿Puedo salir a darte un abrazo?- No he contestado pero este buen hombre se ha debido de tomar mi cara de shock como una respuesta afirmativa. Antes de que volviera en mí me ha dado un abrazo paternal  mientras me deseaba suerte y me animaba en mi búsqueda de empleo.

Realidad extraordinaria 1. Una buena forma de empezar la primavera, ¿no?

PD: No diré el nombre del banco. Solo que su color corporativo es el rojo y su dueño un bajito que comparte nombre con un tipo de zapato y que (me acabo de enterar) se licenció en Derecho por la Universidad de Valladolid. Ahí es nada, la UVa desde siempre creando “grandes” personas…

La canción va por si ALGUIEN no la ha escuchado hoy o ha oído mencionar su título ¡Qué poca imaginación tenemos todos! Por lo menos, la canción es buenísima ;) 


9 mar. 2012

A veces no puede ser...

Nada es imposible. ¡JA! Una cosa es ser positivo, decidido o entusiasta y otro creer que el universo se mueve al son de nuestras necesidades/antojos. Todo lo que nos ocurre no depende exclusivamente de nosotros y del esfuerzo que le ponemos al asunto. No vivimos dentro de una burbuja de la que somos dueños y señores. Todo lo que vivimos está condicionado por agentes externos.

Aunque moleste, es verdad. Hay que cosas que no son posibles y lo que no puede ser, no puede ser y además es imposible como se suele decir y no seas tan curioso de buscar un porqué. Casi todo tiene una explicación pero a veces surgen deseos que por mucho que nos empeñemos, no conseguimos que lleguen a buen puerto. Un  plan perfecto, con todos los cabos atados, con una opción B, C y hasta D por si algo falla pero a veces ni por esas logramos nuestro objetivo. El destino, caprichoso, se sale con la suya y tira nuestros cálculos por la ventana. Como resultado, la impotencia circula por tu organismo y se refleja en la cara que se te queda. Sí, cara de pelele.

Me gusta utilizar la palabra destino para englobar todas las circunstancias que echan por tierra tu esquema del plan perfecto, para no señalar a los responsables con el dedo. Fastidia menos culpar a algo intangible, le puedes dedicar todo tipo de improperios sin sentir remordimiento alguno.

No todo es posible con las condiciones que imponemos pero puede que en otro momento se te alineen los astros para ponerte al alcance la mano algo que un momento dado anhelaste. El famoso “todo llega”. Que sí, que llegará, pero ¿quién te asegura que en un futuro lo querrás? 

La validez del "nunca es tarde" recae en tus necesidades.